Novedades · Mayo de 2026

El costo invisible de una mala captación

La mayoría de las oficinas mide publicaciones. Muy pocas miden lo que una captación inviable les saca. Ahí está uno de los problemas más caros del negocio.

Una mala captación no es solamente una propiedad difícil de vender. Es una fuga silenciosa de dinero, tiempo, reputación y energía operativa. Y se paga aunque nunca aparezca en ninguna planilla.

Durante años el sector naturalizó prácticas que hoy cuestan caro: propiedades sobrevaluadas, fotos deficientes, publicaciones improvisadas, seguimientos pobres, meses de exposición sin resultado.

La falsa sensación de tener más propiedades

Muchas oficinas creen que crecer es acumular captaciones. En la práctica, una cartera desordenada genera lo contrario: más desgaste, menos cierres, peor posicionamiento y menos rentabilidad real.

No toda captación suma valor. Algunas destruyen el negocio desde adentro.

Los cinco costos ocultos

Qué mirar en vez de la cantidad

El mercado tradicional mide cuántas propiedades tiene. Lo que importa es cuáles de esas propiedades vale la pena operar. Tres grupos de variables alcanzan para decidirlo:

Dónde ayuda la tecnología

Una parte de eso se puede mirar antes de firmar. En VEEM, la tasación con comparables trae propiedades parecidas de la misma zona con su precio y su antigüedad de publicación: sirve para tener la conversación de precio con el propietario antes de tomar la captación, no seis meses después.

Conclusión

Las inmobiliarias no crecen por acumular publicaciones. Crecen cuando eligen bien, operan con criterio y protegen su marca. El problema del mercado casi nunca es la falta de propiedades: es la falta de criterio para elegir cuáles vale la pena trabajar.

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